El Reino de los subsidios

septiembre 30, 2014 Deja un comentario

Por: Erick: Simpson Aguilera

Tomado del Diario La Prensa

Tomado del Diario La Prensa

El cazador preparó la trampa con gran esmero y sigilo; la decoró con un camuflaje perfecto que la mimetizaba con el entorno de tal forma que, era imperceptible para la presa; y como broche de oro, colocó la deliciosa carnada que resultaba un manjar para los ojos y el paladar. Acto seguido, como era de esperarse, la víctima se dejó llevar por el delicioso aroma de la carnada y cayó en la trampa, mientras el cazador gritaba a carcajadas, misión cumplida, ahora no podrás escapar de mi dominio, quedarás inmóvil de por vida, y te despojaré de tu fuerza de voluntad para que no escapes de mi control nunca jamás.

Moraleja: La mejor manera de controlar a un pueblo, de convertirlo en un rebaño de borregos sumisos, de despojarlo de su voluntad, y de anular sus fuerzas para que no puedan luchar por sus derechos y romper las cadenas que les atan es, aplicando negativamente aquel dicho que reza: “Dale un pescado a un hombre y comerá un día; enséñale a pescar y comerá todos los días”; es decir, regalándoles el pescado diario por medio de subsidios de todo tipo, en lugar de proveerles de las herramientas y conocimientos necesarios (educación de calidad) para que se valgan por sí mismos y realicen sus propias pescas para mantenerse.

En el caso panameño, los políticos populistas que monopolizan el poder, han venido aplicando a pie juntillas el manual para control de las masas, con sus políticas de subsidios por doquier, cuyos efectos anulan en sus receptores el deseo de trabajar, de ser productivos, de superación, y convierte a las víctimas (o cómplices) de ese perverso modelo en clientes perennes que, se acostumbran a parasitar del Estado, y miden a los políticos para efecto de favorecerlos con sus votos o no, en base a la cantidad de subsidios que les otorgan, a las dadivas clientelistas que les reparten, y al populismo que practican, tornándose el sistema político, económico, y social panameño, en una suerte de circulo vicioso codependiente de clientelismo político y populismo que, por supuesto, nunca permitirá un verdadero desarrollo humano, y nos mantendrá hundidos en el tercermundismo, hasta que adoptemos un verdadero modelo de desarrollo basado en la educación, producción de valor agregado y la equidad.

Así las cosas, tenemos que, para el presupuesto del año en curso, fueron destinados $1,099.5 (en millones de dólares) para subsidios, los cuáles superan en $117.7 (en  millones de dólares) los aportes del Canal de Panamá al Tesoro Nacional que, para el año fiscal 2013 ascendieron a $981.8 (en millones de dólares).

De manera que, estamos gastando en populismo y clientelismo, los aportes anuales del canal y aún más, en lugar de utilizar dichos recursos en educación de calidad para lograr un verdadero desarrollo humano, erradicar el hambre y la pobreza, y cerrar la brecha de inequidad que sufre Panamá, la cual es una de las mayores del planeta de acuerdo al coeficiente de Gini. No existen atajos para lograr el desarrollo humano; la única ruta disponible es la educación y sin ella seguiremos dando vueltas en círculo en el desierto de la desigualdad y el paternalismo.

Como si dicho escenario insostenible fuera poco, al totalizar las partidas destinadas para cubrir los subsidios desde 2010 al 2014, más los desembolsos del PAN, y las partidas circuitales administradas por los diputados en el mismo período, nos encontramos con la espeluznante cifra total de $5,806,846,206.00 millones de dólares, destinados a políticas populistas que no solucionan los problemas sociales de raíz, al ser simples paliativos que crean una ilusión, mientras los problemas estructurales siguen vigentes.

Es importante destacar que, la cifra total de subsidios, partidas circuitales, y desembolsos del PAN (no estoy seguro si las partidas circuitales y el PAN son una sola cifra, o dineros aparte, pero de todas formas, no agregué los salarios de los diputados que considero un desperdicio dado su pobre aporte a la patria y opino que deberían cobrar si acaso la mitad, ni el subsidio a los partidos políticos que es otro dinero botado a la basura en mi opinión, así que una cosa compensa a la otra), supera en $1,285,892,249.33, al costo total de la ampliación del  Canal de Panamá, la cual asciende a $4,520,953,956.67 millones de dólares.

análisis comparativo

Aclaro que, las cifras anuales de subsidios proyectados son aproximadas debido a que no encontré algún informe gubernamental sobre el particular, y tuve que recurrir a las cifras del Diario La Prensa, las cuales variaban de las de los otros medios que presentaban cifras aún mayores; es decir, puede que las cifras de subsidios presupuestados y finalmente otorgados sean mucho más abismales. Ojalá les diera a las nuevas autoridades por publicar un informe transparente sobre el particular, el cual refleje las cifras anuales de subsidios pagados durante el último quinquenio y en la actualidad, para que conozcamos la situación real del Estado paternalista que estamos construyendo. Mientras tanto, sigamos con el ejercicio de aproximación que nos ocupa, el cual nos arroja algo de luz.

Definitivamente que, “no entiendo” (en realidad si lo entiendo y lo expliqué en la parábola al principio del articulo) qué pretenden los políticos que administran la cosa pública con sus políticas populistas, clientelistas, y parasitarias, con la promoción del paternalismo y la ley del esfuerzo mínimo; con su endeudamiento público astronómico; con su ataque constante a la institucionalidad democrática; con la falta de rendición de cuentas y cero transparencia; con la corrupción e impunidad que corroe el sistema político panameño; con la ausencia de un sistema judicial independiente y funcional; y demás malas artes por el estilo que, llevarán al país a la quiebra económica, política, social, y moral, sino hacemos algo pronto para erradicar toda está podredumbre que tiene el sistema a punto de colapsar.

En fin, o nos organizamos los ciudadanos para rescatar nuestra patria del secuestro politiquero de la que es rehén, o seguiremos en manos de estos señores, a los que el cerebro no les da para nada más que, para andar inventando subsidios para obesos, pandilleros, mujeres embarazadas, estudiantes nocturnos, y para legislar acerca de la cutarra, el sancocho, bloqueadores solares, y demás hierbas aromáticas por el estilo, hasta que descubramos a las malas (quebrando) como muchos países europeos que, el Estado de bienestar sin control, con un sistema educativo mediocre, sin producción de valor agregado, sin ingresos fiscales robustos, con déficit fiscal, y con el 39% de tu fuerza laboral trabajando en el sector informal,  es decir, sin tributar al fisco ni cotizar seguridad social, es insostenible y está destinado al colapso y fracaso. Que Dios nos libre de entrar en un ciclo económico de contracción, porque se vendría el castillo de naipes al piso -como sucedió en España- al no poder soportar la carga de subsidios que son fáciles de aprobar, pero difíciles de retirar.

Si nos sentamos a esperar que los cambios provengan de quienes han creado todo el caos que debemos solucionar, nos estrellaremos con la dura realidad de que, estos señores no pueden mejorar nada, comoquiera que, ellos son, reitero, los responsables de esta debacle, y sus actos recientes, a saber, candidato a Contralor de su propio Órgano, repartición de subsidios populistas por doquier, y promoción de leyes que rayan en la ridiculez extrema, demuestran que están dispuestos a pronunciar aún más, los vicios y yerros del colapsado sistema político panameño que precisamos resucitar mediante una Constituyente Originaria.

Saludos cordiales.

Erick Simpson Aguilera.

Inmigración ordenada versus caos migratorio

septiembre 26, 2014 2 comentarios

Por: Erick Simpson Aguilera

Radicalizarse en sus posturas es una conducta muy propia de la raza humana que tiende a defender sus creencias tribales al extremo de anular su capacidad de analizar y discernir objetivamente sobre algún tema en particular, y a descalificar toda opinión contraria, otorgándose a sí mismos el patrimonio de la verdad absoluta.

Debatir acerca del tema migratorio desde la premisa falsa de que todo el que se oponga a la manera como se está administrando este tema actualmente es porque es xenofóbico, al que descalifica es al radical que así opina, que recurre a la satanización gratuita, y que se niega a razonar sobre el tema en cuestión.

En mi humilde opinión que puede estar errada por no ser su servidor el dueño de la verdad absoluta, exigir una inmigración controlada no es sinónimo de xenofobia, y promover el caos migratorio no nos convierte en los campeones mundiales de los derechos humanos.

Según la RAE, el término xenofobia significa lo siguiente: (De xeno- y fobia). Odio, repugnancia u hostilidad hacia los extranjeros.

Ahora bien, cuando yo vea a algún panameño promover el odio irracional hacia los extranjeros, organizar grupos hostiles para atacar inmigrantes, y ningunear a los extranjeros con epítetos, como sucede en otros lares donde nos llaman a los latinoamericanos sudacas, Yo mismo seré el primero en denunciarlos por xenófobos. Dicho sea de paso, espero que en Panamá que es un país que se caracteriza por su buen trato hacia los extranjeros, nunca se den los hechos mencionados.

Así las cosas, opino que, pedir que se filtre quiénes entran a nuestra tierra para no ser invadidos por toda clase de personas que vienen con una serie de problemas sociales, económicos y de otra índole, no por falta de solidaridad nuestra hacia ellos, sino más bien porque somos un país pequeño y con recursos limitados, no cae en la categoría de xenofobia, y si así fuera, todos los países serios en el tema migratorio del mundo, entonces son xenofóbicos, comoquiera que, no sé de ningún país que no custodie y filtre el flujo migratorio hacia su territorio para evitar el tráfico humano, la invasión de terroristas y criminales, la inmigración descontrolada de pobres que pongan presión sobre los recursos destinados a sus nacionales, etcétera.

De manera que, no justifiquemos el desorden y caos migratorio que vive Panamá disfrazándolo de amor al extranjero, y tildando irresponsablemente de xenófobos a quiénes exigimos que las cosas se hagan bien. Promover la inmigración no riñe con el orden; es decir, podemos determinar ordenadamente cuánta inmigración requerimos, estamos en capacidad de soportar en base a nuestros recursos limitados, y qué tipo de especialización deben tener dichos inmigrantes.

A propósito, a menudo escucho a personas compararnos con USA y Canadá, argumentando que no tenemos un problema migratorio como el de USA, y que debemos ser como Canadá que promueve la inmigración. Sin embargo, lo que no dicen estas personas es que, Panamá no tiene las riquezas económicas, los grandes territorios, la alta industrialización, ni el recurso humano altamente calificado y en capacidad de competir a nivel mundial, de que disponen estos 2 gigantes con los que pretenden compararnos. Además, que yo sepa, Canadá no abre sus fronteras de par en par a la inmigración descontrolada, no tolera ilegales, ni anda de feria en feria como si el tema migratorio fuera un relajo. Estos países abordan estos temas con seriedad y científicamente; determinan qué cantidad y clase de extranjeros requieren, y entonces proceden. De modo que, por favor, no comparemos peras con manzanas; toda vez que, los ordenados programas migratorios del Canadá, nada tienen que ver con el caos migratorio que sufre Panamá.

También he escuchado a algunos argumentar que aprueban la inmigración porque la economía nacional que está en pleno boom, precisa de mano de obra calificada, lo cual es cierto. No obstante, quisiera preguntarles a los que justifican el caos migratorio bajo ese argumento, si el recurso humano altamente calificado, técnico y sofisticado, del que carece Panamá y necesitamos son: peluqueras, chicheros, buhoneros, trabajadores de la construcción, trabajadoras domésticas, vendedores de comida, jardineros, mensajeros, taxistas, etcétera.

Comoquiera que, estamos siendo invadidos por extranjeros de este perfil que tienen todo el derecho de buscar honradamente una mejor vida, y ojalá Panamá fuera un país tan rico en recursos económicos y en territorio, como para ayudar a todos nuestros hermanos que sufren, pero, lastimosamente esa no es la realidad. Panamá es un país en donde 453 mil panameños (12.4% de la población) no tienen qué comer (2 panameños mueren de hambre cada semana), en el cual 926,073  panameños (25.3% de la población) sufren de pobreza, y es el quinceavo país más desigual del planeta de acuerdo al coeficiente de GINI; de modo que, no estamos en capacidad de afrontar la avalancha migratoria que está ejerciendo gran presión sobre los servicios de salud, escuelas, agua, luz, viviendas, transporte, tráfico, trabajos, etcétera, cuya demanda por los mismos crece a ritmo vertiginoso y desbalanceado en gran medida a consecuencia del aumento de la población de extranjeros que, al sol de hoy desconocemos su número total.

En fin, considero que, son perfectamente compatibles la inmigración y el orden. De manera que, si requerimos inmigrantes, bienvenidos sean, pero, con orden y limitadamente; no creando un caos del que hasta muchos extranjeros residentes en el país e integrados muy bien al mismo, se quejan, porque sienten que Panamá se está convirtiendo en una réplica de sus países de los cuales salieron huyendo, y en donde la competencia por los recursos limitados crece y con ella los problemas sociales que vivían en sus tierras. Increíble como muchos extranjeros parecieran estar más conscientes de los efectos nocivos que acarrea una inmigración descontrolada que, algunos panameños que confunden derechos humanos con caos migratorio.

Saludos cordiales.

Erick Simpson Aguilera.

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Analizando el problema migratorio

septiembre 18, 2014 Deja un comentario

Por: Erick Simpson Aguilera

Crisol

El tema migratorio está vigente más que nunca en Panamá, y despierta pasiones entre aquellos que miran con buenos ojos la política migratoria panameña versus los que consideramos que dicha política debe revisarse con la finalidad de evitar la permisividad de la que hace gala, la cual permea nuestro país, cuyas puertas están abiertas de par en par, a la inmigración legal e ilegal.

Que el tema migratorio sea ampliamente debatido no debe asustarnos, comoquiera que, el problema existe y no podemos convertirlo en tema tabú, ni cerrar los ojos ante la avalancha de extranjeros que están entrando al país. De manera que, el debate es sano y enriquecedor, siempre y cuando se realice en el ámbito del respeto, y sin caer en descalificaciones e insultos.

Dicho lo cual destaco que, aquel que quiera ser tomado en serio en el debate que nos ocupa, debe esforzarse en argumentar de manera coherente, y no caer en satanizaciones tipo, “todos los inmigrantes son malos, delincuentes e indeseables” (lo cual sí es un síntoma claro de xenofobia), ni en argumentos falaces que rayan en el infantilismo tipo, “todos los inmigrantes son buenos, trabajadores, y profesionales, y todos los panameños somos inmigrantes, por tanto debemos abrir nuestras fronteras a los inmigrantes de todo el mundo”.

Ni una cosa, ni la otra; ni todos los inmigrantes son malos, ni todos son buenos, y no podemos cerrar nuestro país a todos los inmigrantes, ni podemos provocar irresponsablemente una avalancha e invasión de toda clase de extranjeros hasta rebasar nuestra población nacional, aumentar los problemas sociales (delincuencia, pobreza, secuestros, narcotráfico, trata de personas, desapariciones, maras, etc.), y agotar los recursos limitados hasta superar la capacidad de suplir las necesidades del país, léase, agua, alimentos, viviendas, luz, hospitales, calles, escuelas, plazas de trabajo, etcétera, sobre los cuales se ejerce cada día más presión por el aumento de la población de extranjeros que continua in crescendo descontroladamente.

Así las cosas, debemos evitar descalificaciones tipo, “el que diga que hay que revisar la ley migratoria, censar a todos los extranjeros legales e ilegales, fortalecer nuestras fronteras, establecer cuotas de inmigrantes y determinar cuánta mano de obra necesitamos y qué especialización debe tener la misma, es porque es xenofóbico”. Por favor; les sugiero a quienes así se expresan que, sean más serios y menos mediocres a la hora de argumentar. En lo que a mi concierne, no le permito a mediocre alguno que, venga a etiquetarme de nada, por sentirse amenazado por mis opiniones e inferior intelectualmente para rebatirlas.

Sorprende la alegría, facilidad, y ligereza, con las que gente sin argumentos e incapaces de sustentar sus criterios en buena lid, recurren a la palabra xenofobia para descalificar a todo aquel que diga, basta de desorden en el tema migratorio. Es preciso dejar la pereza mental y argumentar de manera más sólida, sin recurrir a la descalificación gratuita. La palabra xenofobia es muy seria como para que, un montón de irresponsables la usen cual inquisición española para satanizar a todo aquel que no comparta su posición en el tema migratorio.

Dicho esto, señalo que, es menester que las autoridades de migración informen al país el número total de extranjeros que residen en Panamá, si es que lo saben, y cuántos de ellos poseen un estatus migratorio legal, y cuántos están ilegales, y la nacionalidad de ambos grupos; reitero, cifras totales, o aproximadas si no manejan las cifras con propiedad; toda vez que, las cifras que se escuchan en los medios, no concuerdan con la realidad que se palpa en las calles del país, en las cuales los panameños nos sentimos cada día más como minorías, que como nacionales, y no precisamente por la presencia de turistas, sino más bien de extranjeros trabajando y conviviendo aquí, muchos de los cuales hablan públicamente mal de Panamá y los panameños.

Es oportuno recalcar que, este análisis obedece a la necesidad de medir la dimensión de la problemática que nos ocupa desde una perspectiva científica, con la finalidad de determinar sí la inmigración que está llegando a Panamá lo está haciendo para resolver un déficit de mano de obra, o si por el contrario, estamos siendo invadidos legal e ilegalmente por inmigrantes sin escolaridad que buscan practicar la buhonería, trabajos domésticos, vendedores de comidas, peluqueras, chicheros, trabajadores manuales, de la construcción, mano de obra barata, criminales comunes y organizados, pandilleros, etcétera.

Entiendo que, a las autoridades gubernamentales y gremios empresariales, les preocupe el tema en cuestión, comoquiera que, la línea entre el malestar ocasionado por el caos migratorio y la xenofobia es muy delgada y si no tratamos este asunto con la madurez, responsabilidad y sabiduría que se requieren, podemos afectar la imagen del país y mandar un mensaje negativo allende nuestras fronteras.

Sin embargo, tampoco podemos abstraernos del tema como el avestruz, ni mucho menos adoptar la actitud mediocre de que debemos seguir promoviendo la inmigración descontrolada, desordenada, e irresponsablemente, para no afectar las ventas, negocios, transacciones, y demás actividades financieras de un grupo empresarial que se beneficia de la inmigración de personas de alto poder adquisitivo y recursos que compran casas en barrios exclusivos y rascacielos, que consumen bienes, e invierten en el país (empleando muchas veces a sus paisanos), y que también se benefician de la inmigración de profesionales y de mano de obra barata para sus empresas, mientras el resto de panameños sufren los efectos de está inmigración descontrolada que dispara el costo de la vida, las viviendas y demás bienes de consumo, y compiten contra ellos en plazas de trabajo y hasta en buhonería y trabajos manuales.

Si las autoridades no hicieron sus deberes a tiempo por estar dedicados tiempo completo a la politiquería, y al populismo, mientras descuidaron nuestro sistema educativo que está rezagado unos 50 años, y ahora ante el boom económico que vive Panamá consideran que es más rentable reemplazar a los panameños pocos capacitados (incluidos los universitarios que tampoco están muy bien que digamos) marginándolos en guetos, áreas deprimidas, y zonas remotas del país, mientras pueblan las zonas productivas y empresas con profesionales foráneos, y mano de obra barata extranjera, que nos avisen, porque siempre defenderé a mis hermanos y hermanas panameños que son víctimas de la corrupción política que corroe a la nación, y alzaré mi voz en defensa de mis paisanos, a los cuales algunos pretenden dejarlos fuera del desarrollo y crecimiento económico, cual si fueran un estorbo.

Ya basta de tomar atajos para abordar los problemas que requieren soluciones estructurales y sesudas para solventarlos. Estos atajos siempre benefician a un grupo elitista en detrimento de los panameños más vulnerables, como por ejemplo, en el tema alimentario, cuyo atajo gubernamental consistió en beneficiar a productores foráneos importando sus productos a Panamá, mientras los productores nacionales sufrían dicha medida, el pueblo seguía con la comida cada vez más cara, y los importadores especuladores se enriquecían más y más. Los problemas nacionales requieren de soluciones verdaderas y no de atajos facilistas y oportunistas.

Si tenemos un déficit de mano de obra calificada, entonces resolvamos esa problemática capacitando en todas las áreas e insertando en la economía nacional a los panameños que están fuera de la misma, y los extranjeros técnicos que vengan a Panamá, debemos condicionar su estadía a que capaciten masivamente a los nacionales para que eventualmente estemos en capacidad de solventar todas las plazas de trabajo con personal local preferiblemente, por sofisticadas y técnicas que estas plazas sean.

Seguiré escribiendo sobre este interesante, espinoso, y oportuno tema, en otro artículo, para no agotarlos.

Saludos cordiales.

Erick Simpson Aguilera.

El ratón cuidando el queso

septiembre 13, 2014 Deja un comentario

motta

Por: Alfredo Motta

La ética y la moral estarán siempre por encima de la ley.
Se pueden cometer actos legales pero que no son éticos.

No soy abogado, por lo que podría estar equivocado en algunos de los conceptos de mis opiniones, especialmente cuando muchas de las leyes panameñas no son específicas para casos que salen fuera de lo común: recuerdan que la antigua primera dama quería ser vicepresidente? Para mi y para muchos esa acción legal pero no ética siempre fue una trampa para obtener la reelección disfrazada.

Actualmente, puedo observar que en Panamá nos encontramos frente a otra situación en la cual hay quiénes, aprovechándose de los espacios vacíos o grises que deja le ley, quieren adquirir poder político para proteger sus intereses egoístas personales o partidistas.

Tengo entendido que de acuerdo a la ley, un diputado puede ser contralor, y aún así no perdería su curul. En otras palabras, de acuerdo a la ley un diputado puede ser contralor y diputado al mismo tiempo. Es legal, pero… ¿Es ético? Lo más probable es que quiénes escribieron esas leyes ni siquiera se imaginaron que a alguien se le iba a ocurrir tremenda jugada.

La verdadera gobernabilidad se logra cuando las autoridades deponen sus intereses y ambiciones personales y coinciden con vocación de servicio en actuar por el bien común de los ciudadanos. Cualquier otro acuerdo o pacto de gobernabilidad es una vana negociación mezquina por acaparar el poder que les fue otorgado a través de la confianza de los electores.

El contralor de la república debe ser alguien profesional, honesto, sin afiliación política partidista, con experiencia en manejo de controles y presupuestos financieros. Alguien valiente e independiente. Estoy seguro de que en Panamá podemos encontrar varias personas que cumplen con ese perfil.

La Contraloría cuida los dineros de todos los panameños, que incluyen los dineros utilizados por los diputados. El hecho de que un diputado sea el contralor es exactamente igual a poner a un ratón a cuidar el queso.

Les pregunto, ¿Uds lo pondrían a un ratón a cuidar su queso?

Como dueños todos de los dineros del estado no lo podemos permitir.

Les deseo un excelente fin de semana, en compañía de sus familias y amigos.

Todos somos uno.

Viernes 12 de septiembre de 2014.

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No más Crisol de Razas

septiembre 13, 2014 40 comentarios

Por: Erick Simpson Aguilera

Era cuestión de tiempo para que el desorden propiciado por las autoridades en materia de inmigración se saliera de control y ocasionara un creciente malestar en los panameños que no obstante su don de gente hacia los extranjeros en virtud de nuestra posición geográfica que constituye un puente de paso para personas de todos lados del orbe, comenzaran a manifestar una antipatía -que no es lo mismo que xenofobia- por cierto grupo de extranjeros que no saben ocupar su lugar y se dan el lujo de despotricar contra el país que les abrió las puertas y les da de comer y contra su gente.

Me tomé mi tiempo para escribir sobre el espinoso tema que nos ocupa, para no herir susceptibilidades de amistades extranjeras que tengo, los cuales son excelentes personas, muy educados, agradecidos, respetuosos, aman a Panamá, y se han integrado bien al país. Sin embargo, es menester defender los intereses de esta patria que también ellos aman.

Dicho lo cual, entramos en materia.

Panamá es una nación pequeña en extensión territorial, con recursos limitados, frágil institucionalmente, con muchos problemas sociales pendientes por resolver, a saber: pobreza general y extrema, sistema educativo deficiente, y pronunciada desigualdad, razones por las cuales, no podemos permitirnos una invasión de extranjeros de todas partes del mundo que, buscan resolver sus dificultades financieras gracias al boom económico que vive el país.

Sé que suena duro lo que expreso, sin embargo, es la realidad. Aun los países desarrollados, ricos en recursos de todo tipo, extensos territorialmente, y grandes en población, limitan la inmigración para que no rebasen a su población nacional, ni vulneren las oportunidades y recursos destinados a sus ciudadanos.

Empero, en Panamá, nuestras autoridades que se han tomado muy en serio eso de Pro Mundi Beneficio -ojalá se tomaran tan en serio también, el combate contra la corrupción, y la erradicación de la pobreza- y han abierto las puertas del país de par en par a la inmigración de personas trabajadoras y honradas en muchos casos, pero también a muchos elementos del mal vivir que están exportando a Panamá, vicios y crímenes que antes no se veían, insisten con la misma política migratoria fallida que constituye una bomba de tiempo a punto de estallar.

A todo esto súmele la actitud prepotente, soberbia, e irrespetuosa hacia Panamá y su gente que, exhiben ciertos inmigrantes desagradecidos que muerden la mano que les da de comer, y se toman la libertad de despotricar contra Panamá y los panameños, de criticar nuestras costumbres, y de ningunear nuestra cultura públicamente, lo cual está desatando una ola de malestar en los panameños que de tontos no tenemos un pelo, y estamos dispuestos a demostrarles a los que nos desprecian en nuestra propia casa que, no deben cometer el error de confundir nuestra bondad y hospitalidad hacia los extranjeros, con debilidad o tontería.

Duele decirlo pero, aunque parezca mentira, estamos teniendo mayores conflictos con la inmigración de países hermanos de LATAM que se supone comparten nuestras mismas costumbres, historia, y cultura, que con la inmigración de orientales, léase, de chinos, indostanés, judíos, y árabes, los cuales no se meten con nosotros y respetan nuestra cultura y costumbres.

Así las cosas, miles de quejas se escuchan de panameños que han tenido malas experiencias con ciertos grupos de inmigrantes irrespetuosos, altaneros, y soberbios que, no han realizado que están en un país ajeno que les abrió las puertas porque no podían vivir en el suyo propio, y pretenden apropiarse de lo que por ley les pertenece a los nacionales, y hasta inmiscuirse en temas políticos como sucedió en las últimas elecciones.

Si algunos extranjeros residentes en Panamá, añoran sus países en los cuales despreciaban a los pobres, no se mezclaban con los estratos sociales bajos, marginaban de ciertos sitios a las masas, y se sienten incomodos porque Panamá es un país próspero y personas de diversos estratos sociales comparten los mismos espacios públicos, y pretenden hacer sentir incomodos y espantar de dichos sitios con sus actitudes despreciativas a los panameños que no comparten su clase social, los que terminarán siendo expulsados no solo de estos sitios, pero del país entero serán ellos, porque Panamá es de todos los panameños, tenemos nuestra forma de ser, y el extranjero que no se adapte a la misma, por más rico que sea, que retorne a su “maravilloso” y clasista país, porque no nos dejaremos de nadie, y menos de gente foránea. Si huyeron de sus países por problemas políticos, económicos o sociales, no pretendan replicar sus patrias acá; entiendan que son extranjeros y adáptense a su nuevo hogar; y tampoco exporten a Panamá sus vicios, clasismo, ni demás malamañas por el estilo.

Quienes pretendan vivir aquí, deben ceñirse a nuestras propias normas, respetar nuestra cultura y gente, ocupar su lugar, no pretender mayor preponderancia que los nacionales, no inmiscuirse en temas políticos, y hacerse notar lo menos posible, léase, no venir con sus aires de divos y divas a menospreciar y ningunear a los panameños en nuestra propia casa, porque esa actitud acomplejada y prepotente es la receta para un perfecto desastre (no queremos otro incidente tipo la tajada de sandía).

Los empresarios prepotentes, altaneros, y explotadores, los delincuentes comunes y organizados, los profesionales que compiten deslealmente por plazas de trabajo con los panameños, y los pobres que mendigan por nuestras calles y compiten en buhonería y otros rubros exclusivos por ley para los nacionales, debemos devolverlos a sus patrias.

En cuanto a las autoridades que no sé (en realidad si lo $é, o al menos me lo imagino: por el flujo de capitales, por el poder adquisitivo alto de ciertos inmigrantes para venderles casas en barrios exclusivos y demás bienes de consumo, y para conseguir mano de obra barata para sus empresas) con qué intención malsana y perversa abren las puertas del país a la inmigración de par en par, cuando tenemos tantos problemas sociales y económicos pendientes de solución, como si fuéramos la tierra prometida o el país más próspero del mundo para resolver los problemas ajenos cuando ni siquiera hemos resuelto los propios, deben suspender lo antes posible el programa Crisol de Razas, y realizar un censo de extranjeros para saber cuántos y quiénes son, a qué se dedican, dónde residen, y sus estatus migratorios.

Después de realizado dicho análisis científico, podremos establecer una política migratoria coherente con las necesidades del país y limitada, entiéndase, definir qué cantidad de mano de obra requerimos, qué tipo de especialización debe tener la misma, y el límite de inmigrantes que estamos en capacidad de soportar sin presionar nuestros recursos limitados (agua, luz, vivienda, calles, etc.), ni vulnerar las oportunidades de trabajo y negocio de los nacionales.

Finalizo resaltando que, los extranjeros que viven aquí, que aman a Panamá y respetan a los panameños, que saben estar, que son agradecidos, honrados, trabajadores, y se han integrado muy bien, no tienen nada que temer, y siéntanse bienvenidos a nuestro país, y los que se dedican a exportar hacia acá sus vicios y crímenes, los que no aportan nada bueno, quienes se dan el lujo de menospreciar y ningunear a los panameños en su propia casa, e insultar al país que les abrió las puertas y les da de comer, bien pudieran devolverse a sus “maravillosos” países de los cuales salieron huyendo, y si no lo hacen por ellos mismos, es preciso que las autoridades tomen cartas en el asunto, y los manden de vuelta a sus tierras por pretender turbar la paz y sana convivencia del país que les dio cobijo.

De lo contrario, si sigue el desorden migratorio, parecerá que las autoridades son cómplices de una agenda vendepatria que busca desplazar a los panameños de los puestos de trabajo, y marginarlos en guetos y zonas remotas del país, para entregarle la ciudad y zonas productivas a los nuevos zonians, y tocará luchar otra vez contra la alienación propiciada por la oligarquía vendepatria.

Panamá y los panameños se respetan.

Saludos cordiales y que viva Panamá.

Erick Simpson Aguilera.

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Acerca de la escogencia del nuevo contralor

septiembre 11, 2014 1 comentario

Por: Erick Simpson Aguilera

------ B/N JORGE G. NACIONAL-9 EXT. 7741

El diputado Leandro Ávila, miembro del partido político PRD, que según los medios de comunicación aspira a ser el próximo contralor de la república, puede ser que tenga los créditos académicos necesarios y la experiencia requerida para ocupar el cargo en cuestión, sin embargo, que un miembro (diputado) del propio Órgano del Estado (Legislativo) encargado de escoger al contralor, sea el seleccionado para ocupar dicho cargo, además de contraproducente, antiético, e incongruente, resultaría a todas luces un conflicto de interés (tendría que auditar su propia gestión, léase, uso de partidas circuitales del pasado quinquenio) que en nada contribuiría a la gobernabilidad del país, y lesionaría aún más la maltrecha institucionalidad democrática panameña.

Así las cosas, si el partido PRD insiste en esta candidatura antipopular y conflictiva, terminará de hundirse aún más de lo que está, lo cual es mucho decir comoquiera que, dicho partido hoy por hoy, ha dejado de ser considerado como una opción electoral potable y creíble, se encuentra dividido desde hace una década, y está herido de muerte, y este tipo de iniciativas tan extrañas por decir lo menos, no contribuyen a rescatar su ya deteriorada imagen nacional; todo lo contrario, reitero, acabarán de hundirlo definitivamente.

Es preciso aclarar que, no cuestiono la persona y capacidades profesionales del diputado Ávila per se, ni estoy sugiriendo que la ley le impida aspirar al cargo; en lo que hago hincapié es en la fragilidad y obsolescencia de las leyes panameñas que sufren de unos vacíos enormes, que tienen grietas por las cuales los partidos políticos con sus agendas oscuras se cuelan, y que promueven una partidocracia que anula la participación ciudadana, y a la postre establece una suerte de secuestro masivo en el cual los ciudadanos no tenemos voz alguna, y la cosa pública queda reducida a un pastel o botín político a ser repartido entre los miembros y allegados de los partidos políticos.

Dicho de una manera más sencilla, los gremios, asociaciones, sociedad civil, y ciudadanos de a pie, jamás seremos consultados ni tomados en cuenta para la escogencia de quienes “velarán” por el patrimonio nacional que se supone es de todos, entiéndase, para escoger al contralor de la república, y mucho menos en la escogencia de procuradores y magistrados. Lo que opinemos los ciudadanos les tiene sin cuidado a los partidos políticos, y al final del día, ellos escogerán al contralor que mejor se ajuste a sus mezquinas agendas partidarias en detrimento de los mejores intereses de la patria. Así está diseñado y funciona el desgastado, corrupto, colapsado, y extremadamente partidocrático, sistema político panameño que es preciso modernizar mediante una constituyente lo antes posible.

Lo ideal sería que, la ley prohibiera que el Órgano Legislativo pueda nombrar de contralor a uno de los suyos, y presentar a la Asamblea Nacional para su nombramiento a un candidato o candidata independiente, probo, y sin vinculo a partido político alguno, seleccionado previamente en consenso por los gremios, asociaciones de ciudadanos organizados de la sociedad civil, y por supuesto, con la participación de los partidos políticos también, comoquiera que, el país es de todos -no solo de los partidos-, y las personas que ocupan estos puestos claves nos afectan a todos los panameños como quedó evidenciado en el último fiasco y descalabro que resultó el nombramiento en el puesto que nos ocupa, de una persona vinculada a más no poder, al líder del partido político en otrora oficialista.

De manera que, no estoy de acuerdo con la candidatura al puesto de contralor de la republica del diputado Leandro Ávila, por las razones mencionadas y muchas otras, como por ejemplo, el hecho de que no conozcamos en qué utilizó el diputado en mención, los $2,320,000.00 millones de dólares de partidas circuitales que administró durante el quinquenio anterior, los cuales no estoy sugiriendo que fueron mal o dolosamente administrados, sino más bien que, desconocemos en qué se utilizaron.

Una muestra de que quienes objetamos su candidatura a contralor estamos errados y que en efecto él sería un gran contralor y zar de la transparencia y la rendición de cuenta, sería que procediera a publicar inmediatamente en el sitio web de la Asamblea, un informe a la nación del uso dado a las partidas circuitales en mención, detallando ordenes de compras, cheques, proveedores de bienes y servicios adquiridos, y los nombres, apellidos, y cédulas, de los beneficiarios que recibieron ayuda social o fueron contratados gracias a los $2,320,000.00 millones de dólares de partidas circuitales que administró, y someter a una auditoria a dicha partida para evaluar la documentación sustentadora de la misma y descartar cualquiera sombra de duda acerca de la utilización de estos recursos.

¿O será que el diputado Ávila prefiere postergar este tema hasta ser nombrado contralor por sus propios colegas diputados, y entonces auditará su propia gestión convirtiéndose en juez y parte?

En fin, si el diputado Leandro Ávila no rinde cuentas antes de ser nombrado, cuesta creer que, quien no informa con la debida transparencia, el uso dado a los $2,320,000.00 millones de dólares de partidas circuitales que gestionó, sea la persona más adecuada para ocupar el cargo de contralor de la república, y auditar por ejemplo, los B/. 416,678,206.00 millones de dólares, recibidos por el mismo concepto de partidas circuitales, por sus colegas diputados. Ver: Listado de Partidas Circuitales.

Saludos cordiales.

Erick Simpson Aguilera.

El Programa de Ayuda Nacional debe cerrarse

septiembre 8, 2014 Deja un comentario

Por: Erick Simpson Aguilera

Sí, ya sé que quienes defienden la existencia de un programa que constituye un foco de corrupción y clientelismo político como lo es el Programa de Ayuda Nacional (PAN), tienen mil argumentos para perpetuar ese engendro que tanto daño nos ha hecho a los panameños por mermar severamente las finanzas públicas en una suerte de piñatería politiquera capaz de desaparecer cual agujero negro $1,200 millones de dólares en pago de compras desde enero de 2010 hasta junio de 2014, sin que existan controles de kardex para registro de entrada y salida de mercancías del almacén, sin que se conozca el destino dado a dichos productos, y cuyas adquisiciones son tan variopintas que incluyen la compra de $14 millones de dólares en juguetes, así como la adquisición de equipos y enseres que se están deteriorando en los almacenes, y demás servicios cuestionables, algunos de los cuales por increíble que parezca, fueron contratados de manera verbal.

Sin embargo, este programa está tan prostituido y desprestigiado que no resiste argumento alguno, y quienes lo defienden tendrán que tener dotes mágicas y ser mayores defensores de lo indefendible que los del antiguo gobierno, lo cual es mucho decir. Ergo, para qué mantener tamaño fracaso de programa con vida artificialmente; mejor lo cerramos y que pase a mejor vida de una vez.

Dicho lo cual, destaco que, argumentos tan débiles como señalar que el PAN no es malo, que depende de quién lo administra, que es preciso contar con el mismo para casos de emergencia, etcétera, no convencen por razones obvias, léase, porque no resultan muy veraces que digamos.

Me explico: En primera instancia, lo mismo han argumentado todos los gobiernos anteriores con tal de no renunciar a ese jugoso botín carente de control y útil para politiquear llamado Programa de Ayuda Nacional (PAN), para demostrar los hechos posteriormente que, el concepto del programa en cuestión está distorsionado, por usurpar el mismo sin control alguno, funciones que le corresponden ejecutar a otros ministerios e instituciones, y en segundo lugar, porque más que emergencias, los millones de dólares despilfarrados vía el PAN, obedecen a compras de juguetes, jamones, bicicletas, línea blanca, etcétera, con fines politiqueros, no para atender desastres naturales ni de otra índole. ¿O alguien se atreve a argumentar que gastar $14 millones de dólares en juguetes es una emergencia nacional?

Además, no podemos basarnos en la supuesta buena fe, santidad, o moral casta de quienes nos gobiernan para perpetuar el nefasto programa en cuestión, es decir, asegurar que el programa es bueno dependiendo de quiénes lo administran es un argumento que en mi opinión, raya en lo infantil y cortoplacista, comoquiera que, el Estado rebasa al gobierno de turno que debe realizar que fue electo por cinco años y después de su mandato puede hacerse con el poder un gobierno igual o peor que el anterior que ya nos demostró lo que es capaz de hacer con instituciones tan débiles a su merced, aparte de que todavía está por verse el desempeño del gobierno actual que apenas comienza funciones y no podemos firmarle un cheque en blanco porque se dicen diferentes y más honrados que los anteriores, lo cual puede que sea cierto, pero, ¿para qué jugar con candela?

Espero darme a entender, no pongo en tela de duda la honradez de nadie (de pronto sí administrarían el prostituido PAN adecuadamente, pero, y después qué), lo que cuestiono es la intención de perpetuar un programa fallido, distorsionado, y viciado cuya existencia no encaja con la razón de ser del mismo (atender emergencias por desastres y otras causas), pero sí calza a la medida con una piñata politiquera para alimentar la corrupción, el juega vivo, y demás hierbas aromáticas por el estilo.

El gobierno de turno prometió erradicar las malas artes de la política panameña, refundar la patria, y recuperar la institucionalidad democrática y la transparencia, pues bien, ahora tienen la oportunidad de oro de concretar sus promesas en hechos, y el perpetuar tamaño engendro como lo es el PAN, no creo que sea la mejor manera de lograr dichos compromisos, todo lo contrario, considero que constituye un mensaje confuso que llena de dudas a una ciudadanía ávida de un gobierno decente que rompa el molde de la corrupción al que nos hemos lastimosamente acostumbrado los panameños.

Amanecerá y veremos si el actual gobierno se atreve a elevarse a la estatura de la coyuntura histórica que vivimos, renunciando a la politiquería y al doble discurso habitual de los políticos panameños que predican una cosa y hacen otra, que prometen en campaña y no cumplen en gobierno, que critican en oposición y cambian de discurso como oficialistas al defender lo indefendible y lo que antes criticaban, y el PAN es un monumento a esa forma añeja de hacer política -por no decir politiquería- que aspiramos superar.

En fin, el PAN y las partidas circuitales no tienen razón de ser, vician las elecciones, alimentan el clientelismo, promueven la corrupción, y deben eliminarse, y a quienes se les compruebe mediante auditoria abusos y malos usos de los mismos, deben de pagar con cárcel, si procediere dicha pena por ley, y resarcir el patrimonio que se comprobare lesionado.

Saludos cordiales.

Erick Simpson Aguilera.

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