Lecciones del conflicto tributario con Colombia

octubre 22, 2014 Deja un comentario

Por: Erick Simpson Aguilera

MINISTRAS

Después de “superado” el diferendo tributario con la Republica de Colombia, la cual retiró a la República de Panamá de su lista de paraísos fiscales, gracias a un acuerdo que según a quién se le pregunte, implica un triunfo para Panamá, o un triunfo para Colombia, es preciso que analicemos el tema en cuestión, para sacar una enseñanza positiva del mismo.

En primera instancia, quiero destacar el buen desempeño del equipo negociador panameño encabezado por la vicepresidenta y canciller, Isabel de Saint Malo de Alvarado, por su buena gestión durante la crisis, gestión que logró dos puntos a nuestro favor, a saber, que Colombia nos retirara de su lista gris, y que se abrieran los espacios necesarios para negociar la firma de un tratado de doble tributación en igualdad de condiciones.

No obstante, entiendo que, existe incertidumbre en Panamá comoquiera que, el gobierno colombiano afirma algo distinto a lo escuchado acá, a saber, lo siguiente:

“Los dos países firmaron un memorando de entendimiento que sienta las bases para la negociación de un tratado de doble tributación que incluirá una cláusula de información financiera con los estándares de la OCDE, que era justamente lo que Colombia estaba buscando. El tratado incluirá además cooperación en el lavado de activos y blanqueo de capitales a través de la Unidad de Información y Análisis financiero (UIAF) y cooperación con organismos internacionales. Párrafo extraído de la Página web de la Presidencia de Colombia.

De manera que, según el triunfalismo del gobierno colombiano, no es que Panamá negociará sin condiciones, ni bases preestablecidas favorables a Colombia , sino más bien que, aceptará en plazo de un año, el tratado de doble tributación a la imagen y semejanza de lo que exige Colombia, aunque ello riña con nuestras leyes tributarias. Es decir, firmaremos de aquí a un año, lo que no quisimos firmar ahora, según la página web de la presidencia colombiana.

Así las cosas, le toca al gobierno panameño explicar a la ciudadanía -ojalá sea pronto-  los pormenores del memorando de entendimiento en cuestión. Mientras tanto, creeré en la versión panameña de que no se ha acordado el formato del tratado de doble tributación a firmarse, y que lo único que se acordó fue el plazo de tiempo para la negociación en igualdad de condiciones y sin presiones.

En cuanto a las enseñanzas prácticas que podemos rescatar de este episodio, destaco las siguientes:

1- Necesidad de diversificar nuestros mercados de exportación, importación, e IED (inversión extranjera directa), para depender lo menos posible de un país tan impredecible como ha resultado ser Colombia.

En ese sentido es preciso que analicemos el peor de los escenario posibles, y no distraernos con triunfalismos, es decir que, debemos explorar el escenario que afrontaríamos si no se hubiera logrado el memorando de entendimiento, a saber: 33% de impuesto para los giros hacia Panamá, transacciones hechas en Panamá no deducibles del impuesto sobre la renta en Colombia, etcétera.

En dicho caso, quizás tendríamos una fuga de capitales que buscarían otros centros financieros, sufriríamos la huida de inversiones colombianas que buscarían mercados más competitivos que no afronten las medidas discriminatorias, experimentaríamos un desincentivo de transacciones comerciales por no ser estas deducibles de impuesto sobre la renta en Colombia, afrontaríamos un decrecimiento del turismo, y una serie de etcéteras adversos, provenientes del vecino país, los cuales aunque no nos hubieran llevado a la quiebra como algunos colombianos ilusos creen, toda vez que, Panamá no ha dejado de ser un imán para la inversión extranjera, en virtud de las ventajas logísticas que la plataforma multimodal panameña ofrece, por nuestra envidiable posición geográfica, trayectoria financiera, telecomunicaciones, infraestructuras, y todo aquello que nos posiciona como el segundo país más competitivo de LATAM según el Foro Económico Mundial, no obstante, todo aquello, destaco que, sí nos hubiera impactado negativamente un rompimiento comercial con Colombia, en virtud del peso que dicho país está logrando sobre nuestra economía.

Dicho lo cual, precisamos mirar hacia otros horizontes con la finalidad de equilibrar nuestra dependencia comercial al diversificarla en diferentes mercados sin darle demasiado peso sobre la economía panameña a ninguno en particular, lo cual constituye un suicidio comercial comoquiera que, nunca faltarán países chantajistas que intenten afectarnos económicamente si no cedemos a su agenda, si sienten que tienen demasiado poder e influencia sobre nuestra economía.

Países como Chile, Perú, Brasil, México, y Costa Rica, pudieran ser nuestros nuevos socios preferenciales en Latam, y más allá del vecindario, debemos fortalecer nuestras relaciones comerciales con USA que es nuestro socio natural para bien y para mal, y con quien nos liga un tratado que les da protagonismo en nuestra tierra, sin descartar a China continental que es el socio comercial que todo el mundo busca, incluido Estados Unidos. Japón, Singapur, y Corea, son países que han mostrado interés en invertir en Panamá, y a los cuales debemos abriles las puertas para invertir en nuestra tierra, por encima de Colombia que se supone es nuestro hermano, pero nos ha dejado un muy mal sabor de boca, por su agresivo proceder a mansalva en contra nuestra.

2- Necesidad de fortalecer la Zona Libre de Colón ampliándola a la provincia de Colón entera, léase, ejecutar de una vez por todas, el Proyecto Colón Puerto Libre, con la finalidad de mantenernos por encima de países como Colombia cuyos ataques constantes contra la zona franca panameña, constituyen un atentado para debilitarla con el propósito de establecer sus propios proyectos de zona franca en detrimento de la nuestra, lo cual es su derecho, y el nuestro es competirles sin titubeos y apostando a lo grande para que entiendan porqué somos los líderes y la segunda zona libre del mundo.

3- Necesidad de construir un mega puerto en la terminal pacifica del Canal de Panamá, con el propósito de mantenernos por encima de todos aquellos países que envidian nuestro progreso, prosperidad,  y liderazgo a nivel de Latam en materia portuaria. Es oportuno mencionar que, aún USA ha ampliado sus puertos para adecuarlos al canal ampliado. De manera que, con mucha más razón nosotros que somos los dueños del proyecto, debemos construir mega puertos, y ampliar los existentes para mantenerlos competitivos con las nuevas realidades del comercio mundial. No es tiempo de dormirnos en los laureles, es hora de competir a lo grande contra todo país que quiera sacarnos del mercado.

4- Necesidad de incentivar el turismo panameño a muchas plazas del mundo con alto poder adquisitivo, para que nadie piense que nos vamos a la quiebra si les exigimos visas a sus ciudadanos para viajar a nuestro país, logrando dicho mito hasta ahora, que nuestras autoridades mantengan las puertas abiertas sin visas a “turistas” colombianos -no todos, pero sí muchos- que a diferencia de los verdaderos turistas que vienen, pasean y se van, se quedan de inmigrantes ilegales causando muchos problemas sociales y aumentando la inseguridad.

Un país tan pequeño en extensión geográfica y población como es Panamá, no se puede dar el lujo que otro país que no ha superado el trauma de la separación y aun añora recuperarnos como departamento, sobrepase con sus inmigrantes a la población local. Inmigrantes estos que, según los medios colombianos rondan las 700 mil personas; un número que asusta, comoquiera que los panameños apenas somos 4 millones de habitantes. Exigimos a las autoridades panameñas censar a todos los extranjeros residentes en el país, toda vez que, los 700 mil colombianos, más los miles de miles de miles, de otras nacionalidades, en cuestión de años nos superarán a los nacionales sino ponemos orden ya, y nos quedaremos sin país, cual extranjeros en nuestra propia tierra, por la poca visión y cero amor patrio de las autoridades entreguistas.

5- Necesidad de congelar el tema de interconexión eléctrica, toda vez que, no podemos depender energéticamente de un país que ha demostrado mala fe hacia nosotros, y también ha demostrado estar dispuesto a atacarnos económicamente si sus intereses mezquinos así lo requieren.

En fin, no podemos caer en triunfalismos por el memorando de entendimiento logrado, ni debemos bajar la guardia con el gobierno colombiano, porque lo acontecido esta semana no fue un simple amago, un relajo, ni un desliz colombiano, fue una puñalada por la espalda, una declaración de guerra financiera, y el daño ocasionado a la imagen del centro financiero panameño, hecho está y sin reversa, y quién nos resarce ahora el perjuicio causado por esa publicidad negativa.

De modo que, negociemos el tratado de doble tributación con ellos, pero no el automático y abierto, sino el que se ajuste a nuestras leyes fiscales, las cuales deben prevalecer en nuestro país por encima de la ley tributaria colombiana, a la que pretenden que nos ajustemos como si fuéramos un departamento colombiano y no un Estado soberano.

Si somos realistas y no ingenuos, debemos aprender la lección, tomar nota, leer bien el mensaje, y saber que las relaciones con Colombia han sufrido un antes y un después luego del incidente que nos ocupa, y que las cosas no se subsanarán de la noche a la mañana. Se necesita más que un memorando de entendimiento para recuperar nuestra confianza hacia dicho país.

Ergo, busquemos socios alternativos, diversifiquemos nuestros mercados, tengamos un Plan B para hacerle frente a posibles eventualidades incomodas provenientes del lado sur de la frontera, léase, posibles boicots, chantajes, y demás malas artes del gobierno colombiano en contra nuestra.

Cero dependencia de nadie. Llegó la hora de ponernos los pantalones largos, de asumir nuestra soberanía, y de no entregarle nuestra economía en bandeja de plata a país alguno, lo cual constituye un crimen de lesa patria.

Saludos cordiales.

Erick Simpson Aguilera.

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Colombia retira a Panamá de lista de paraísos fiscales

octubre 22, 2014 1 comentario

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Mitos, verdades, y medias verdades de los paraísos fiscales

octubre 20, 2014 4 comentarios

Por: Erick Simpson Aguilera

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Así es, estimados lectores, existe mucha mitología y cadáveres en el armario en el tema de los paraísos fiscales, cuya versión oficial es que, países como Panamá, etcétera, son los malos de la película, los cuales deben ser perseguidos por los policías fiscales del planeta, léase, por las potencias que dicen ser limpias y trasparentes en el tema fiscal, a saber, USA, Reino Unido, y demás países hipócritas de la infame OCDE.

Sin embargo, apreciados lectores, estoy seguro que ustedes son más inteligentes de lo que piensa el establishment que se dedica a difundir una propaganda de desinformación y mentira para confundir a la opinión pública. Ellos son expertos en vendernos historietas de indios y vaqueros donde los “malos” son quienes defienden sus tierras ancestrales (los indígenas), y los “buenos” son los invasores que están apoderándose de territorios ajenos y ejecutando un genocidio para eliminar a los verdaderos dueños.

Su estrategia de control consiste en la propaganda del mundo al revés, donde los villanos se disfrazan de héroes, y las víctimas son satanizadas. La Biblia ya profetizaba que, a lo malo le llamarían bueno, y viceversa.

Así las cosas, estoy seguro que muchos de ustedes se han preguntado alguna vez en sus vidas, ¿a dónde van a parar las grandes fortunas licitas e ilícitas del planeta, a saber, el dinero producto de la evasión fiscal de alto perfil, las fortunas de los artistas y deportistas de elite, las riquezas de las multinacionales como Google, Facebook, Microsoft, etcétera, el dinero de los desfalcos millonarios realizados por políticos del tercer mundo que saquean a sus naciones, del tráfico de drogas, armas, personas, y demás dinero mal habido del orbe?

Se supone que todas esas fortunas van a parar a los denominados paraísos fiscales, léase, a países como Panamá y otros que aparecen en listas de todos los colores. Empero, no somos tan tontos para creer que tamañas fortunas puedan esconderse, y lavarse en la economía panameña y de los demás países conocidos como paraísos fiscales. Tendríamos que ser muy ingenuos para creer semejante embuste.

Les doy unas pistas de los verdaderos paraísos fiscales que también son las mayores lavanderías del planeta, a saber: Reino  Unido (La City de London y todos los satélites del Imperio Británico), Estados Unidos (Wall Street, Delaware, Miami, etc.), China (Hong Kong), Japón, Singapur, Alemania, etcétera.

Lo que sucede es que existe un doble estándar, un doble rasero, un doble discurso, léase, países con patente de corso (corsarios y piratas modernos), con licencia para delinquir, lavar capitales, y para ser bunkers fiscales a los que nadie debe atreverse a catalogar de paraísos fiscales ni de lavanderías de dinero sucio, mientras otros países como Panamá, no gozan de esas libertades y son perseguidos y catalogados como paraísos fiscales por los dueños del mundo que no admiten competencia en el mercado financiero.

Les recomiendo estimados lectores, investigar  acerca del papel de La City de London en la recepción de capitales de la mafia rusa, de la responsabilidad de Manhattan (Wall Street, Nueva York, USA), en la especulación con instrumentos financieros tóxicos que ocasionaron la crisis de las hipotecas subprimes, de los escondites fiscales de evasores de alto perfil, de los desfalcos de países pobres de África y Latam realizados por políticos corruptos que, han escondido las ganancias mal habidas de sus saqueos en guaridas que no figuran en las listas de paraísos fiscales, etcétera.

Sobre el particular, el británico Martin Woods, exdirector de la unidad contra el blanqueo de capitales del banco Wachovia en Londres, afirmó lo siguiente: “Londres y Nueva York son los mayores lavaderos de dinero de origen criminal. Más que en las islas Caimán, la isla de Man o Jersey, el dinero se blanquea en la City de Londres y en Nueva York”.

Por otro lado, el banquero multimillonario ruso, Alexánder Lébedev, propietario de los periódicos británicos The Independent y Evening Standard, afirmó según The Times que, Londres es la capital mundial del Lavado de dinero, que es el centro de la oligarquía financiera mundial, que empresas de la capital británica ayudan a funcionarios corruptos y criminales de todo el mundo a ocultar miles de millones de dólares robados. También señala que, desde el año 2000 cerca de un billón de dólares fue robado de Rusia y casi cuatro billones de dólares de China y fueron ocultados en esa guarida llamada La City de London.

Qué belleza verdad; y esos son los líderes de la OCDE que han desatado una cacería contra los países estigmatizados como paraísos fiscales.

¿Sabían apreciados lectores que, según la organización Tax Justice Network, la cual goza de mayor credibilidad que el Cartel de la OCDE, de los 34 países que conforman ese infame organismo, el cual se supone alberga a las naciones más pulcras, transparentes, y morales en materia fiscal del planeta, 23 son paraísos fiscales en alguna medida, léase, unos a gran escala, otros a mediana, y el resto a baja escala?

Veamos la siguiente tabla sobre el particular:

OCDE MIEMBROS

¿Sabían estimados amigos que, El Reino Unido además de la City de London que es conocida como la capital de la codicia, también tiene 20 satélites bajo su jurisdicción que son paraísos fiscales?

Veamos la siguiente tabla que refleja lo dicho:

REINO UNIDO

Siendo así que, 23 países de los 34 que conforman la OCDE no son tan pulcros y transparentes en materia fiscal como predican en su cruzada inquisidora contra los países a los que califican de paraísos fiscales para sacarlos de circulación y monopolizar ellos el mercado financiero, solo puedo señalar que, si Panamá es un paraíso fiscal, más lo son el Reino Unido, Estados Unidos, Japón, Alemania, etcétera.  Razón por la cual, le sugiero a Colombia que quiere desempeñar el papel de Bully Fiscal, de policía mundial de la transparencia financiera, que incluya a todas las potencias de la OCDE con fuertes secretos bancarios, que tienen malas prácticas fiscales, y secretos inconfesables en materia de lavado de dinero, en su lista de paraísos fiscales como hizo con Panamá, para ver si hablan en serio los colombianos, o si lo suyo es pura envidia, mala fe, y guerra económica contra Panamá.

Así es la vida en este planeta caído, un ridículo circo en donde reina la hipocresía y la realidad supera la ficción.

En fin, a continuación les facilito documentación del Índice de Secreto Financiero 2013 de Tax Justice Network, cuyo ranking incluye a Panamá, pero, por encima de nosotros en el top ten aparecen, Reino Unido (si incluimos a todos sus satélites), China (Hong Kong), Singapur, Estados Unidos, Alemania, y Japón.

Saludos cordiales.

Erick Simpson Aguilera.

Reino Unido paraíso fiscal: 

Estados Unidos paraíso fiscal: 

Alemania paraíso fiscal:

Japón paraíso fiscal

China (Hong Kong) paraíso fiscal:

Singapur paraíso fiscal:

RANKING COMPLETO: 

ÍNDICE

Reino Unido capital mundial del lavado de dinero:

VIDEO DE THE TAX JUSTICE NETWORK:

DOCUMENTAL PARAISOS FISCALES LA GRAN EVASIÓN:

Crisis y paraisos fiscales:

Law of Retaliation for Colombia

octubre 18, 2014 Deja un comentario

By Erick Simpson Aguilera

October 15th, 2014

Panamá

According to Juan Manuel Santos, President of Colombia, to declare Panama a tax haven “is not a decision against Panama, but a measure to prosecute tax evaders.

According to President Santos, we as Panamanians should interpret as positive and favorable the negative effects of the measure, especially, the damage to the international image of Panama’s financial center; the increment of 14% to 33% taxes on the money orders  from Colombia to Panama;  the double taxation for Colombians living in Panama, and so on.

How easy it is to play with words as if Panamanians were ignorant not knowing any better. You should understand, President Santos, that Panama is a sovereign state, not a Colombian department which you can cheerfully submit to the collateral damage of internal Colombian politics without paying the price, ignoring Panama´s sovereignty all together.

In addition, says President Santos, Colombia has to implement a policy including these measures because they want to be recognized by the OECD as a country seriously fighting tax evasion.    This means that the attack to the Panamanian banking center, according to Santos disrespectful justification, is collateral damage, not a direct measure against us.   In fact, Colombia´s aspires to become part of the OECD and win admission into this self-congratulatory group of hypocritical countries who pretend to have the moral authority to make lists of tax havens when many of them are just that, tax havens.  They believe the law does not apply to them, only to Panama and other countries outside the exclusive club of rich OECD nations which Colombia seeks to join.

The Colombian president seems unaware of the inconsistency of his arguments. On one hand he claims that to include us in its list of tax havens is not a measure against Panama, while on the other hand he refers to us as a sort of sacrificial offering to the mighty OECD in order to be admitted into the club.

The Colombian President also noted that Panama “was informed of this situation long ago,” and even technical meetings were held, but given the lack of response from the Central American country in recent weeks, “the “Minister of Finance had no option other  than to act because the law demands it.” Fine, if that’s the sovereign position of Colombia which should be respected even if it is prejudicial to us.  However, by the same token, Panama’s can act as the sovereign country it is and retaliate against Colombia by applying what its law demands.

In that sense, once more I praise the decision of the Government of Panama to apply to Colombia the lawful principle of retaliation, following its discriminatory treatment to our nation: if within the seven days notice given it does not rectify its position by withdrawing us from their specious list of fiscal havens.

In a week we will know whether or not we need to apply to Colombia some of the following measures:

1- The same percentage of tariffs to major Colombian exports which they impose on our Colon Free Zone.
2- An increase to 33% tax on remittances and money orders.

3- Visa requirements for Colombian citizens who want to travel to Panama.

4-Cancellation of the Monteria Treaty that granted free passage for their ships through the Panama Canal.

5-Deportation of thousands of Colombian prisoners and illegal immigrants in Panama.

6- The immediate cancellation of the project for electricity interconnection, for Colombia has proven to be a country unworthy of confidence; we cannot depend on energy provided by a nation that threatens, blackmails, and attacks our economy.

7-  Inclusion of Colombia in our own blacklist of troublemaker countries involved in drug-trafficking, terrorism and human trafficking,  nations with which we should avoid association and should keep under scrutiny.  We should not collaborate with a country that exports so much instability and problems to the entire world, and disqualifies us in order to finance their post-conflicts at our expense.

8- Exclusion of Colombian companies from Panama’s public contract solicitations.

Perhaps the enforcement of the drastic measures mentioned above would make Colombia appreciate the brotherhood, friendship, and goodwill that Panama has shown, unlike countries such as Venezuela, Ecuador, and Nicaragua, which for various reasons (which I respect as each country is free to choose their friends and enemies) have openly opposed Colombia and have harshly strained relations with Colombia and thus won respect for themselves.  It is obvious that  Colombia´s policy is not to disturb their contrary neighbors, to show friendliness and to please as much as possible, even though  they treat Colombians as enemies. If that is not masochism, then it is the Stockholm syndrome but normal, it is not.

By the way, do you remember the conflict between Colombia and Nicaragua regarding  the boundary delimitation in the Caribbean? Who rushed to defend and backed Colombia against Nicaragua? Panama did, dear reader; Panama supported Colombia in that conflict. And this is the payback we receive for our friendship and brotherhood; for the great support we have given to secure our common border so the Province of Darien does not become a sanctuary for Colombian rebel groups; and the warm welcome we give to their nationals who until now have had open doors to live, study, work, and invest in Panama as if they were Panamanians.
Ultimately, as Colombia partners with the OECD to damage our economy, Panamanians are again reminded they are not our allies; that we should be tougher; that we cannot live out of the romanticism born from our joint history; and that we must completely separate from them as we did in 1903.

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Paraíso Fiscal versus Ley de Retorsión

octubre 16, 2014 Deja un comentario

Por: Erick Simpson Aguilera

Ciudad de Panamá

Ciudad de Panamá

Después de escuchar las declaraciones de la canciller colombiana María Ángela Holguín, en las cuales afirma que, no obstante la reunión que se llevará a cabo el próximo viernes en la Ciudad de Panamá, con su homóloga panameña, Isabel de Saint Malo de Alvarado, “No puede ser que algo en lo que nosotros (Colombia) hemos venido trabajando para alcanzar estándares internacionales, que es la transparencia financiera, resolvamos echarlo para atrás porque nos amenazan (los panameños), eso es muy difícil no nos vamos a dejar amenazar por los días cuando los que están incumpliendo son ellos (los panameños)”, me resulta obvio que los funcionarios colombianos no vienen a resolver el impasse, sino más bien a imponernos su agenda.

Dicho lo cual, entiendo que la posición colombiana es la siguiente: Panamá no es nadie para amenazarnos con la ley de retorsión; nosotros si somos capaces de amenazarlos y de hecho cumplimos la amenaza incluyéndolos en nuestra lista de paraísos fiscales; no son los panameños los que nos obligarán a cambiar nuestra agenda de alcanzar “estándares internacionales” en “transparencia financiera”; son ellos los que deben cambiar sus leyes fiscales para ajustarlas a los intereses colombianos convirtiéndose en recaudadores fiscales nuestros; nosotros somos los impolutos que andamos en la legalidad; Panamá es un país ilegal que no cumple con los estándares de transparencia internacional; etcétera.

Si las autoridades panameñas pecan de crédulas e ingenuas pensando que Colombia viene a ceder en el sentido de sacarnos de su lista de paraísos fiscales para comenzar una ronda de negociaciones en igualdad de condiciones, pues que sigan creyendo y ojalá tengan razón. Sin embargo, en lo que a mi concierne, opino que ellos vienen a presionar, como demuestran las declaraciones de la canciller Holguín que son bien claras en las intenciones del gobierno colombiano, intenciones estas que, riñen con los intereses y soberanía de Panamá.

De manera que, me da la impresión que Colombia no se jugará su “prestigio internacional” cediendo a la petición de Panamá, país al cual erróneamente ven como un rival de poca monta, y como una suerte de departamento colombiano. De modo que, no es solo un tema financiero, fiscal, y diplomático, pero también, una lucha de egos y prestigio internacional, de un país desprestigiado a más no poder (Colombia), el cual se siente cerca de superar el conflicto con la guerrilla, y cree que Panamá puede servirle de plataforma internacional y carta de presentación con la OCDE, al someternos, descalificarnos, atacar nuestro centro financiero, y ningunearnos, mientras ellos se muestran y venden mundialmente como los nuevos paladines de la transparencia financiera a costillas nuestras.

Para muestra un botón. Veamos otras declaraciones de la canciller colombiana:

“La evasión de impuestos en Panamá es grande. A Panamá no le conviene que ningún organismo multilateral entre a mediar, porque van a estar de lado en que tiene que cooperar y dar información financiera”

Es decir que, según Colombia, ellos tienen la razón y los panameños somos una especie de parias fiscales que promovemos la evasión, es decir, los malos de la película, y ellos las víctimas.

Con semejantes argumentos tan prepotentes e irrespetuosos por parte de Colombia, lo que veo es un callejón sin salida y no creo que las reuniones del viernes logren nuestro cometido de salir de la lista colombiana de paraísos fiscales para entonces negociar en igualdad de condiciones.

Razón por la cual, agotado el último espacio para el dialogo el próximo viernes, de mantenerse ambas partes en sus posiciones, dando al traste este intento final de entendimiento, procederá como ha manifestado nuestro gobierno, aplicarle a Colombia en un plazo de 6 días, la ley de retorsión.

Escenario en el cual, no podemos darnos el lujo de mostrar debilidad, de trastabillar, ceder, ni de ser pusilánimes con un país que está apostando fuertemente en nuestra contra, que está jugando rudo y sucio contra Panamá, y que está dispuesto a sacrificarnos a nosotros para congraciarse con la OCDE a costillas nuestras.

Así las cosas, Panamá debe ser contundente en su respuesta a Colombia, para ver quién pega más duro, porque diplomacia e hipocresías aparte, esta es como dijo Adolfo Linares, una declaración de guerra financiera contra Panamá, no un desliz colombiano ni daño colateral. Donde apliquemos las medidas de retorsión tímidamente o en un grado de afectación menor del que ellos nos han ocasionado, seguiremos en desventaja de cara a una negociación futura.

Ergo, precisamos subir los aranceles a sus exportaciones al mismo porcentaje que ellos se los incrementaron a la Zona libre de Colón, ni un punto porcentual menos que eso.

En cuanto a sus remesas y giros, deben pagar un 33% de impuestos; ni un punto porcentual menos que eso. Con relación al tratado de Montería, debemos hacer los trámites pertinentes para cancelarlo para que todas sus naves paguen peajes en el Canal de Panamá.

En fin, debemos cancelar el proyecto de interconexión eléctrica, exigirle visas a sus nacionales que deseen viajar al istmo, deportar en masa a privados de libertad e inmigrantes ilegales de nacionalidad colombiana, verificar minuciosamente sus naves que atraviesen el canal, así como cualquier otra clase de tráfico proveniente de Colombia, para ver si son tan transparentes como dicen ser, comoquiera que, alegan que Panamá es un país poco transparente, y que ellos son los más pulcros del vecindario.

Al final del día, Panamá es un país próspero, y competitivo, que tiene una trayectoria internacional ganada a pulso; nadie nos ha regalado nada; competimos con los grandes centros financieros mundiales; y en virtud de nuestro buen desempeño, somos la envidia de muchos países, incluido Colombia como es obvio, y también somos el objetivo de potencias de la OCDE que ven al centro financiero panameño como una competencia en la captación de capitales y por eso nos satanizan con sus listas negras, mientras ellos mismos, son las mayores lavanderías del dinero sucio del mundo, a saber, del producto del narcotráfico, de la trata de personas, tráfico de armas, de los desfalcos de políticos del tercer mundo que saquean sus naciones y esconden sus fortunas en Londres, USA, y otros conocidos paraísos fiscales que están fuera de la ley que no aplica para ellos, toda vez que, son los dueños del mundo y tienen licencia para lavar, y delinquir.

De manera que, no podemos espantarnos con Colombia que es nuevo en estas lides, mientras nosotros los panameños, llevamos años peleando con los verdaderos monstruos. En fin, a ver si ubicamos a Colombia en el sitio que se merece, y que pague el precio de habernos declarado la guerra financiera para congraciarse con los países lavadores de la OCDE, y financiar de paso su posconflicto.

Saludos cordiales.

Erick Simpson Aguilera.

Leer: Mitos, verdades, y medias verdades de los paraísos fiscales.

Paraísos Fiscales el secreto mejor guardado 

Ley de retorsión para Colombia

Políticamente incorrecto

Si Panamá es un paraíso fiscal, ¿Colombia qué es? 

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Ley de retorsión para Colombia

octubre 15, 2014 23 comentarios

Por: Erick Simpson Aguilera

Panamá

Ciudad de Panamá

Según el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, declarar a Panamá paraíso fiscal “no es una decisión en contra de Panamá, sino una medida para perseguir a los evasores fiscales”.

De modo que, de acuerdo al presidente Santos, debemos interpretar como positivos y a favor de Panamá, los efectos negativos de dicha medida, a saber, afectar la imagen internacional del centro financiero panameño, aumentar del 14% al 33% los impuestos a los giros que se hagan desde Colombia a Panamá, doble tributación para los colombianos residentes en Panamá, etcétera.

Que fácil resulta jugar con las palabras como si los panameños fuéramos unos ignorantes que no nos enteramos. Entienda presidente Santos que, Panamá es un Estado soberano, no un departamento colombiano al que se le puede someter alegremente a los daños colaterales de la política colombiana sin pagar el precio, como si los panameños estuviéramos pintados en la pared.

Además, asegura el presidente Santos que, Colombia tiene que poner en marcha una política que incluya este tipo de medidas porque quiere ser reconocido por la OCDE como un país serio que lucha contra la evasión fiscal.

Es decir que, de acuerdo a esa irrespetuosa justificación, el ataque al centro bancario panameño, que según Santos es un daño colateral, no una medida directa en contra nuestra, es la carta de presentación de Colombia para congraciarse con la OCDE y ser admitido en ese grupo de países hipócritas que se dan golpes de pecho, y se creen con moral para hacer listas de paraísos fiscales cuando muchos de ellos son precisamente eso, léase, paraísos fiscales, pero la ley no aplica para ellos, solo para Panamá y otros países fuera del exclusivo club de naciones ricas de la OCDE a la que aspira pertenecer Colombia.

Tal parece que, el presidente colombiano no se percata de la incoherencia de sus argumentos. Por un lado alega que incluirnos es su lista de paraísos fiscales no es una medida en contra de Panamá, mientras por el otro señala que somos una suerte de ofrenda de sacrificio para congraciarse con la OCDE y pertenecer a dicho club.

También señala el mandatario colombiano que, Panamá “estaba informada de esta situación hace mucho tiempo” e incluso hubo reuniones técnicas, pero ante la falta de respuesta por parte del país centroamericano en las últimas semanas, “al ministro de Hacienda no le quedó opción diferente a actuar, porque la ley se lo exige”.

Muy bien, esa es la posición soberana de Colombia y se respeta aunque nos afecte. Ahora procede que, Panamá también actúe en contra de Colombia, como país soberano que somos, aplicándoles lo que nuestra ley exige, léase, medidas de retorsión.

En ese sentido aplaudo una vez más, la decisión del Gobierno de Panamá de aplicarle a Colombia, la ley de retorsión, a raíz de su trato discriminatorio contra nuestra nación, si en un plazo de 7 días no rectifican retirándonos de su odiosa lista de paraísos fiscales.

De manera que, en una semana sabremos si precisamos aplicar o no, a Colombia, algunas de las siguientes medidas:

1- Aranceles para las principales exportaciones colombianas al mismo porcentaje que ellos le impusieron a la Zona Libre de Colón.

2- Aumentar al 33% los impuestos sobre sus remesas y giros.

3- Visas para los ciudadanos colombianos que quieran viajar al Istmo de Panamá.

4- Cancelación del Tratado de Montería que les otorga paso gratuito a sus naves por el Canal de Panamá.

5- Deportación de los miles de privados de libertad colombianos y de los inmigrantes ilegales que se multiplican cada día.

6- Cancelar inmediatamente el proyecto de interconexión eléctrica, comoquiera que Colombia ha demostrado ser un país no digno de confianza, léase, no podemos depender energéticamente de una nación que nos amenaza, chantajea, y ataca económicamente.

7- Incluir a Colombia en nuestra propia lista negra de países problemáticos en temas de narcotráfico, terrorismo, y trata de personas, con los cuales debemos evitar asociarnos como nación y mirar con lupa, toda vez que, no permitiremos que un país que exporta tanta inestabilidad y problemas al mundo, incluido Panamá por supuesto, pretenda descalificarnos y financiar su posconflicto a costillas nuestras.

8- Excluir a las empresas colombianas de las licitaciones públicas.

Quizás tomando las drásticas medidas en mención, Colombia aprenderá a apreciar la hermandad, amistad, y buena voluntad que Panamá le ha mostrado, a diferencia de países como Venezuela, Ecuador, y Nicaragua, los cuales por diversas razones que respeto (cada país es libre de escoger a sus amigos y enemigos), han sido abiertamente contrarios a Colombia y en duros términos han tensado sus relaciones con dicho país, logrando con esa tirantez, el respeto del gobierno colombiano hacia ellos, comoquiera que, son obvios el deseo y la política colombiana de no molestar, de mostrarse amigos, y agradar lo más posible, a sus vecinos incomodos, los cuales tratan a los colombianos cual enemigos. Si eso no es masoquismo, entonces es síndrome de Estocolmo, pero normal no es.

A propósito, ¿recuerdan en el conflicto de Colombia con Nicaragua debido a la delimitación fronteriza del Mar Caribe, quién corrió a defender y aliarse con Colombia en contra de Nicaragua?, así es estimados lectores, Panamá apoyó a Colombia en dicho conflicto. Y así nos pagan nuestra amistad, hermandad, la gran ayuda que les hemos dado al blindar la frontera para que no sea un santuario de grupos irregulares colombianos, y la acogida cordial que les damos a sus nacionales que hasta ahora han tenido las puertas abiertas para vivir, estudiar, trabajar, e invertir en Panamá como si fueran unos panameños más.

En fin, Colombia al aliarse con la OCDE para dañar nuestra economía, vuelve a recordarnos a los panameños que, ellos no son nuestros aliados, que debemos ser más duros, que no podemos vivir de romanticismos nacidos de nuestra historia conjunta, y que debemos separarnos del todo de ellos como en 1903.

Saludos cordiales.

Erick Simpson Aguilera.

Leer: Mitos, verdades y medias verdades de los paraísos fiscales.

Paraísos Fiscales el secreto mejor guardado.

Políticamente incorrecto

octubre 10, 2014 1 comentario

Por: Erick Simpson Aguilera

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Centro Bancario de Panamá

Respecto al conflicto tributario entre Colombia y Panamá, lo políticamente correcto sería decir con la mayor diplomacia posible, que esto es una anécdota sin mayor relevancia entre dos naciones hermanas que sin duda será solucionada de manera conjunta y amistosa lo antes posible. Sin embargo, como su servidor tiene el defecto de ser políticamente incorrecto, y este blog se caracteriza por la exposición de opiniones con una franqueza que muchas veces ofende, procederé a exponer mi punto de vista sobre el particular, sin hipocresía alguna, y como realmente veo el asunto.

Me resulta difícil descifrar en qué consiste la supuesta hermandad de Colombia hacia Panamá, cuando su accionar atenta de manera tan baja contra la economía panameña. Existe un patrón continuo de ataques de Colombia contra Panamá que, no pueden verse como casos aislados y aleatorios, sino más bien, como una agenda trazada, pensada y en plena ejecución, a la cual podemos catalogar como una agenda anti-panameña, o como muy bien la definió el abogado Adolfo Linares, como: “Una declaración de guerra económica contra Panamá”.

Secundo a pies juntillas esa definición de guerra económica, y así las cosas, debemos asumir que, las guerras se ganan con armas y luchando, no dormidos en los laureles creyendo en las supuestas buenas intenciones, ni en los cantos de sirena de encantadores de serpientes que por un lado dicen ser nuestros hermanos, mientras por el otro, se confabulan con la OCDE para hacernos daño, golpear la credibilidad e imagen de nuestro centro bancario, y asestar un duro golpe a nuestra economía. En ese tipo de amistades y hermandades, no creo.

Si la manera en que Colombia demuestra su “amistad y hermandad” con Panamá, es aumentando exorbitantemente los aranceles a las exportaciones de la Zona Libre de Colón con destino a Colombia, e incluyéndonos en su antojadiza lista negra de paraísos fiscales que, sataniza a nuestro centro financiero, ningunea a nuestra legislación tributaria, y nos trata cual parias fiscales, entonces, debemos nosotros los panameños, retribuirles su “gran amistad y hermandad”, aplicándoles medidas similares en contundencia y efectos adversos.

En ese sentido, es preciso medirlos con la misma vara, toda vez que, si ellos alegan que nuestro sistema tributario los perjudica, pues, nosotros podemos listar una serie de efectos adversos que sufrimos gracias al vecino país, a saber: el narcotráfico que implica para Panamá, gastos millonarios para el combate de dicho flagelo producido por Colombia, el cual para desgracia nuestra, nos impacta de manera letal (tumbes, sicariato, ajusticiamientos, peajes, bandas criminales, tráfico al detal, pandillas, etc.); las guerrillas, paramilitares, y demás grupos irregulares cuyo accionar ha golpeado en más de una ocasión a los poblados fronterizos, asesinando en su propia tierra a panameños que, nada tienen que ver con ese conflicto; la delincuencia común de gran número de inmigrantes colombianos que han escogido a Panamá como centro de operaciones; la migración de cabecillas del crimen organizado que nos obliga a invertir, invertir, e invertir, millones de millones de dólares para evitar que proliferen en nuestra tierra replicando las desgracias sociales que se viven del otro lado; la prostitución de gran número de mujeres colombianas que son explotadas sexualmente en Panamá por sus propios paisanos que las traen engañadas a muchas de ellas; etcétera.

Algunos colombianos dirán que, los mencionados flagelos son problemas nuestros por no tener controles de quién entra a nuestro país, y no de ellos, y lo mismo podemos alegar nosotros los panameños de sus problemas fiscales, que son problemas de ellos por no tener controles internos, no nuestros.

Es justo reconocer que, no todos los colombianos que viven en Panamá, califican como gente del mal vivir, y que muchos de ellos son gente trabajadora, honrada, servicial, educada, respetuosa, inversionistas legales, y demás gente sana que busca una mejor vida en un país pacífico y próspero como lo es Panamá, el cual ofrece mejores garantías de exito que el suyo. Sin embargo, de que no pocos colombianos están exportando hacia acá su cultura delincuencial común y organizada, es un hecho innegable que nos ocasiona problemas y drena nuestras finanzas para combatirlos.

De modo que, si hablamos de perjuicios, los hay de lado y lado, pero, con la diferencia de que nosotros no hacemos listas negras de países indeseables, ni le echamos en cara a Colombia sus muchos males que nos afectan, y de hecho, colaboramos con ellos en la lucha contra esos flagelos invirtiendo millones de millones de dólares de nuestro presupuesto nacional para dichos fines, mientras del otro lado “amigo”, quieren hacernos ver como los malos de la película, nos tildan de delincuentes fiscales, nos desprecian, menosprecian, ningunean, y atacan económicamente.

No sé qué pretende el gobierno colombiano con su bajo proceder contra Panamá; si persiguen congraciarse con la OCDE que está repleta de países hipócritas que son paraísos fiscales y se creen con moral suficiente para acusar a otros de serlo; si es un revanchismo por haberse separado Panamá de ellos; si es envidia por nuestro éxito económico y gran prosperidad cuando algunos desearían vernos como antes de 1903, léase, atrasados como el Choco Colombiano; si es una suerte de neo colonización colombiana del istmo, toda vez que, eso de pretender imponernos un sistema fiscal a la imagen y semejanza de Colombia como si todavía fuéramos un Departamento de ellos, da muy mala espina y constituye una bandera roja que debe alertarnos a los panameños; o si es la suma de todas las tesis anteriores.

En lo que a Panamá concierne, es preciso aplicarle a Colombia sin titubear, la ley de retorsión, como hicimos con Francia cuando nos tildó de paraíso fiscal y los obligamos a recular. Aranceles para sus principales exportaciones al mismo porcentaje que ellos le impusieron a la Zona Libre de Colón; impuestos del 33% sobre sus remesas; visas para sus ciudadanos; cancelación del Tratado de Montería que les otorga paso libre en el canal; deportación de los miles de privados de libertad colombianos y de los inmigrantes ilegales que se multiplican cada día; cancelar el proyecto de interconexión eléctrica;  incluir a Colombia en nuestra propia lista negra de países problemáticos en temas de narcotráfico, terrorismo, y trata de personas, con los cuales debemos evitar asociarnos como nación y mirar con lupa; excluir a sus empresas de las licitaciones públicas; etcétera; son las medidas que debemos aplicar como armas en esta guerra económica contra Panamá iniciada por Colombia que, ya mostró las suyas afectando la imagen internacional de nuestro centro bancario sin titubear, y atacando con fuerza a nuestras finanzas.

Ahora nos toca a nosotros ripostar con contundencia, hacernos sentir, y darnos a respetar, y si les ofende que sepamos defendernos y pelear en el propio terreno que ellos escogieron, y quieren romper relaciones, pues las rompemos, porque si la única opción que nos dejan es colonizarnos comenzando por imponernos sus leyes fiscales, pues no hay de otra que ponerlos en su sitio.  Ya una vez rompimos relaciones con Estados Unidos, y no es Colombia la que va a asustarnos. Confiamos en que nuestro gobierno tendrá la valentía suficiente para defender los intereses panameños y nuestra soberanía.

Sí, ya sé que, a algunos panameños les espanta este escenario de aplicar la ley de retorsión y enfrentarnos a Colombia de tú a tú, debido a que la inversión colombiana en Panamá es muy alta, como es el caso de la banca y otros rubros. Sin embargo, esta guerra económica ya está declarada y no por nosotros, sino por Colombia que escogió un tinglado de conflicto apuñalando por la espalda, despreciando el dialogo entre hermanos, y debemos estar a la altura de la circunstancias, tomar nota, replantear nuestra relación con ellos, ajustarnos a la nueva realidad que nos plantea Colombia al comportarse no como un buen vecino y hermano, pero sí como un enemigo que busca dañarnos económicamente, diversificar por ende nuestros mercados para depender cada vez menos de Colombia, evitar que sus capitales e inmigración masiva nos colonicen como parece ser la agenda, demostrar que no somos un departamento colombiano, y comportarnos como un país soberano que tiene sus propios intereses y no se ciñe a directrices foráneas, ni asumirá un rol de sucursal de hacienda colombiana haciendo las veces de recaudadores fiscales de Colombia. Una y mil veces no; no nos someteremos a imposiciones; no cederemos a amenazas; y no perderemos nuestra soberanía.

Saludos cordiales.

Erick Simpson Aguilera.

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Paraísos Fiscales el secreto mejor guardado.

Ciudad de Panamá

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